La agencia valenciana CuldeSac ha trabajado mucho en un un packaging que rompiera los moldes establecidos para el sector del aceite. El resultado ha sido un diseño innovador no sólo por el packaging en el que se comercializa el producto sino por el propio envase elegido.
El Mil del Poaig es un aceite de oliva virgen extra procedente de olivos milenarios, una idea que han querido dejar bien clara al ofrecer al consumidor el producto en un envase muy alejado de la clásica botella de plástico o cristal. Se trata de un dosificador exclusivo de forma rectangular y color neutro realizado en porcelana con tapa. Este envase se completa con la estampación de la marca en uno de los laterales usando una débil gama cromática para no estropear ese sobrio.
Tan frágil tesoro no podía distribuirse en un simple envase de cartón, de aquí que CuldeSac haya recurrido a las ventajas de los estuches de madera para comercializar el Mil Del Poiag. Un packaging simple con la plasmación de la marca y un abrefácil de tela son suficientes para desear indagar en su interior y descubrir ese preciado producto que contiene.
