Los diseñadores, agencias y fabricantes de packaging han tomado conciencia que el mejor envase es aquel que no se debe tirar, es decir el que podemos reutilizar al menos unas cuantas veces.
Tanto es así, que han dejado de enfocar sus esfuerzos por crear envases reciclables y lo han dirigido al diseño y fabricación de envases que podamos utilizar varias veces antes de tener que deshacernos de ellos reciclándolos o que podamos
Un ejemplo claro de esta nueva decantación de los profesionales del sector es el tarro de la miel Stanley Honey que fue diseñado por The Partner y en su etiqueta se anima al comprador a que, una vez haya terminado la miel, por ejemplo, utilice el tarro de macetero para darle un nuevo uso.
Desde hace años, hay un boom en los productos bio y ecológicos, pero se ha dejado de lado lo que más contamina que es el envase donde van esos productos
La firma Anya Hindmark en 2007 intentó concienciar a la gente para que llevara a la compra bolsas de tela que pudiera reutilizar y dejara las bolsas de plástico cuando lanzó su bolso con la inscripción “I’m not a plastic bag”.
Fuente y artículo completo | El País